Caminando en la Esperanza
Esperanza y Conexión: Una Inmersión Misionera en Davao
Recientemente, Alana y Anna compartieron sus reflexiones sobre su inmersión de cinco semanas en Davao, Filipinas, con los feligreses de la Iglesia de San Patricio en Hill. Balay Banaag – “Casa de la Esperanza” es un lugar seguro para niñas en situación de riesgo y está bajo la administración de las Hermanas Maristas. “Balay Pasilungan” significa “hogar de acogida”. Es un lugar seguro para niños de la calle y está administrado por la Sociedad de María – Padres y Hermanos.


Hablaron con gran pasión sobre su tiempo de trabajo con las niñas en Balay Banaag y los niños en Balay Pasilungan, ofreciendo una visión conmovedora de las realidades cotidianas que enfrentan estos niños. A través de historias personales y reflexiones sentidas, Anna y Alana ayudaron al público a comprender más profundamente los desafíos que estos jóvenes encuentran cada día.
A pesar de las dificultades, su presentación estuvo llena de esperanza, alegría y una profunda conexión. Al formar parte de las rutinas diarias de los niños —compartiendo comidas, risas, juegos y conversaciones— pudieron construir relaciones auténticas y aportar momentos de dignidad y felicidad a las vidas de quienes conocieron.
Anna y Alana expresaron su sincero agradecimiento a las Hermanas Maristas de Davao, cuya acogida y apoyo hicieron posible su inmersión. Inspiradas por la experiencia, esperan regresar a Davao en 2026 para continuar con este importante trabajo.
Nuestras Hermanas en Davao también compartieron su agradecimiento y recuerdos de la visita en Facebook.









Nuestra comunidad ha sido ricamente bendecida al contar con Alana y Anna (Sídney, Australia) durante su experiencia de inmersión de un mes. Con su presencia alegre y llena de vida, han aportado más vitalidad a la comunidad de hermanas y han llevado diversión y felicidad a nuestros niños en Balay Banaag y Balay Pasilungan.
A través de su presencia amorosa y cuidadosa, nuestros niños han sido nuevamente recordados de cuánto son profundamente amados por Dios. Esperamos que su tiempo con nosotras haya sido tan significativo para ellas como lo fue para todas nosotras. ¡Daghang Salamat, Anna y Alana!



