Vivir la elección de la gracia
Vivir la elección de la gracia: Descubrir a María en la vida de Jeanne-Marie Chavoin
Esta presentación fue preparada por Madeline, de la Unidad de África Occidental, quien hará su profesión en septiembre. Rezamos para que continúe respondiendo a la invitación de vivir cada día con sencillez, fortaleza y humildad.

Al comenzar mi formación con las Hermanas Maristas, pude encontrarme con María, la Madre de Cristo, de una manera más profunda. Al iniciar mi camino de noviciado, elegí una estatua de la Santísima Virgen María como símbolo de mi camino. Esta elección me hizo darme cuenta de que todavía había aspectos de mi comprensión de María y de su papel en la tradición marista que necesitaba profundizar.
Por eso, sentí la necesidad de conocer más profundamente a María y descubrir cómo influyó en la vida y espiritualidad de nuestra fundadora, Jeanne-Marie Chavoin, quien vivió su identidad mariana con sencillez y fidelidad. Cuando tuve la oportunidad de escribir sobre un aspecto de la espiritualidad marista, elegí explorar a María en la vida de Jeanne-Marie. Quería comprender su relación con María para poder integrar más plenamente los valores de María en mi propia vida y crecer en mi vocación como religiosa.
A través de mi investigación, descubrí que la vida de Jeanne-Marie puede entenderse como una respuesta a la petición de María. A lo largo de su vida, buscó hacer aquello que creía que María le pedía: reunir a las personas en la familia de Dios, ayudarlas a conocer y experimentar el amor y la misericordia de Dios, y vivir todo para la mayor gloria de Dios y el honor de María. Esta respuesta se expresó no solo en su oración, sino también en su vida apostólica y en la manera en que se relacionaba con los demás. Jeanne-Marie permitió que el ejemplo de María diera forma a su manera de vivir, servir y responder a la llamada de Dios.
Como Marista, también estoy llamada a hacer de mi vida una respuesta a la petición de María. Esto significa aprender a hacer el bien de manera silenciosa y fiel, sin buscar reconocimiento, y permitir que la presencia humilde y oculta de María influya en la manera en que vivo cada día. Al construir mi vida sobre los cimientos que dejó Jeanne-Marie, poco a poco estoy aprendiendo a integrar los valores marianos en mis acciones cotidianas, en la vida comunitaria, en la oración y en mis relaciones con los demás. Su ejemplo me desafía a vivir con mayor sencillez, humildad, generosidad y confianza en Dios.
Escribir este proyecto ha sido mucho más que un ejercicio intelectual; ha sido una experiencia espiritual profundamente transformadora. Explorar la vida de Jeanne-Marie me permitió descubrir a María a través de los ojos de una mujer que ya había recorrido el camino que yo apenas comienzo a seguir. La vida de Jeanne-Marie me ha ayudado a comprender que ser Marista no consiste simplemente en conocer a María, sino en permitir que su espíritu y sus valores den forma a la manera en que vivo mi vocación.
Siento una profunda gratitud por este camino de investigación y reflexión. Ha llenado importantes vacíos en mi comprensión de María y ha despertado en mí un deseo más fuerte de construir mi vida sobre las virtudes y el ejemplo de nuestra fundadora. Me siento más conectada con mi vocación, más clara en mi identidad como Marista y más consciente de la invitación a responder generosamente a la llamada de Dios.
Para mí, la «elección de la gracia» es, por lo tanto, una invitación a vivir cada día con la misma sencillez, fortaleza, humildad y amor que caracterizaron a Jeanne-Marie Chavoin. Mientras continúo mi formación, deseo dejar que María me guíe, así como guió a Jeanne-Marie, para que mi vida pueda convertirse en una respuesta silenciosa y fiel al amor de Dios y en una humilde continuación de la misión marista.



