CELEBRACIÓN DEL COMPROMISO Y LA MISIÓN MARISTA
Profesión perpetua de la hermana Béatrice Senebou Coly y 75º aniversario de las Hermanas Maristas en Senegal
Con profundo agradecimiento y gran alegría, las Hermanas Maristas de Senegal celebraron un doble acontecimiento de suma importancia: la profesión perpetua de la Hermana Béatrice Senebou Coly y el 75º aniversario de la presencia de las Hermanas Maristas en el país.


Las celebraciones comenzaron el jueves 12 de febrero con una vigilia de oración en la parroquia. Este significativo momento de recogimiento reunió a hermanas, familias, amigos y muchos fieles que acudieron para apoyar a la Hermana Béatrice y dar gracias por los 75 años de misión marista en Senegal. En un ambiente de silencio, canto y meditación, cada persona encomendó al Señor el camino de la Congregación, así como el compromiso de por vida que la Hermana Béatrice se disponía a profesar. Fue un momento intenso de comunión fraterna y esperanza.







El sábado 14 de febrero, la celebración eucarística de acción de gracias marcó el apogeo de las festividades. Durante la misa solemne, la Hermana Béatrice Senebou Coly pronunció sus votos perpetuos, comprometiéndose definitivamente a seguir a Cristo en la vida religiosa según el carisma marista.
La celebración del 75.º jubileo fue también una oportunidad para dar gracias por la labor realizada desde la llegada de las primeras Hermanas a Senegal, destacando su fiel compromiso al servicio de la Iglesia y del pueblo a través de la educación, la atención sanitaria y el acompañamiento pastoral.
Este doble acontecimiento quedará grabado en la memoria como un signo de fidelidad, perseverancia y esperanza para el futuro de la misión marista. La alegría de la celebración fue aún mayor gracias a la presencia de líderes que habían venido especialmente para la ocasión. La comunidad tuvo el honor de acoger a la Superiora General, la Hermana Sylvette, acompañada por Mari Aranda, Consejera General, así como a la Hermana Marie-Thérèse Terra y a la Hermana Innocence de la Unidad de Francia. Su presencia fraterna manifestó la comunión que une a toda la congregación más allá de las fronteras, en el mismo espíritu de fe, servicio y misión.











