Un deseo de toda la vida hecho realidad
El sueño largamente anhelado de la Hermana Helena Whelan se hizo realidad cuando viajó a África Occidental, sumergiéndose en la vibrante vida diaria y en los ministerios de las Hermanas Maristas.
Un antiguo deseo de la Hna. Helena Whelan se cumplió cuando la Hermana Sylvette le ofreció la oportunidad de visitar nuestra misión en África Occidental. La Hna. Helena partió de Manchester el 1 de febrero con destino a Gambia y, al llegar a Banjul, fue calurosamente recibida por la comunidad de Fajikunda. Así comenzó un mes lleno de enriquecimiento espiritual y cultural, mientras experimentaba el ritmo cotidiano de la vida y los ministerios de las hermanas.
Su primer paseo por el recinto de Fajikunda reveló el profundo vínculo entre las hermanas y la comunidad local, así como el gran aprecio que se les tiene. Allí, las hermanas están comprometidas con la educación a través de escuelas locales, el ministerio parroquial y el Centro Santa Marta para jóvenes mujeres. La Hna. Helena fue testigo de una intensa actividad, con un claro entusiasmo por la misión y la colaboración. En el Centro Santa Marta tuvo el privilegio de trabajar junto a las estudiantes, compartiendo habilidades y aprendiendo nuevas.


Su viaje continuó hacia Farafenni, la primera fundación marista en Gambia, donde experimentó el mismo espíritu de hospitalidad marista. Las hermanas allí se dedican al trabajo social, al ministerio parroquial y a la catequesis. Desde Farafenni viajó a Senegal, atravesando pueblos que le ofrecieron una visión del rico patrimonio cultural del país. En Dakar, la Hna. Helena tuvo la alegría de encontrarse con jóvenes en formación, compartiendo su propia experiencia marista y reflexiones sobre la espiritualidad marista. En Ker Mariama, los ministerios de las hermanas incluyen educación, salud y atención social, y ella agradeció la oportunidad de apoyarlas, aunque fuera brevemente.


La Hna. Helena reflexiona que su visita a África Occidental ha sido una experiencia que da vida, dejándole valiosos recuerdos de la vida y misión maristas. Expresó su profunda gratitud a la Hermana Sylvette por la invitación, y a la Hermana Amédée y a todas las hermanas de la unidad por su cálida hospitalidad.
Al regresar a casa, aseguró a las hermanas sus oraciones por la continua bendición de su “Obra de María” en este rincón de la Viña del Señor.


